El error que cometemos al llamar📲 a un cliente interesado
Hoy me ha pasado algo curioso.
Me ha llamado una empresa para ofrecerme un servicio.
La persona empezó a hablar rapidísimo. Tan rápido que, durante los primeros segundos, ni siquiera entendí quién era ni de dónde me llamaba.
Le tuve que parar.
Le pregunté: “Perdona… ¿de dónde me llamas exactamente?”
Y en ese momento empezó a explicarme que si conocía la empresa, que si hacían esto, que si hacían lo otro…
Pero ya era tarde.
Mi percepción de esa llamada ya había cambiado.
Porque cuando alguien te llama sin contexto, sin presentarse bien y sin saber si es un buen momento para hablar… la conversación empieza mal.
Y lo curioso es que esto mismo pasa muchas veces en nuestros propios centros.
No todo el mundo está preparado para escucharte.
En nuestro modelo de negocio tenemos algo muy valioso: no trabajamos con clientes fríos.
Las personas que contactan con nuestros estudios han pedido información previamente, han rellenado un formulario o han dejado su teléfono porque quieren saber más sobre nuestras clases.
Eso significa que hay interés real. Pero aquí aparece un error muy común:
Creer que porque alguien ha pedido información, ya está preparado para escuchar y comprar en cualquier momento.
Y no siempre es así.
El momento importa más de lo que parece
Imagina esta situación.
Una persona ve un anuncio de Pilates, le interesa y deja su teléfono para recibir información.
Pero cuando la llamamos…
quizá está en medio del trabajo.
quizá está conduciendo.
quizá está recogiendo a sus hijos en el colegio.
Las que sois madres seguramente entenderéis perfectamente ese momento de entradas y salidas del colegio: ruido, prisas, mochilas, mil cosas pasando a la vez.
Si en ese momento la persona que llama empieza a explicar: precios, horarios, tipos de clases, condiciones… lo más probable es que la persona al otro lado del teléfono escuche por educación… pero no esté realmente presente.
Y cuando eso ocurre, no se cierra la venta y la venta se enfría.
No porque no hubiera interés. Sino porque no era el momento adecuado.
El pequeño gesto que cambia una llamada
Hay una pregunta muy simple que cambia completamente una conversación.
Antes de empezar a explicar nada, basta con decir:
“Hola, soy ___ del centro de Pilates.
Te llamo porque has solicitado información sobre nuestras clases.
¿Te viene bien que te explique ahora cómo funciona, precios y horarios?”
Es una frase muy sencilla.
Pero hace dos cosas muy importantes:
Primero, genera respeto.
Segundo, permite hablar cuando realmente hay atención.
Y cuando la conversación se produce en el momento adecuado, todo cambia.
A veces la pieza no encaja (y no pasa nada)
También hay algo importante que debemos aceptar.
No siempre tenemos lo que la persona necesita.
Puede que busque un horario que no tenemos.
Puede que quiera un servicio que no tenemos.
Puede que tenga una idea equivocada de los beneficios de nuestros servicios.
Y está bien. No todos los clientes tienen que ser para nosotros.
Lo importante no es vender a cualquier precio.
Lo importante es escuchar bien para saber si realmente podemos ayudar.
Porque vender no es hablar más.
Vender es saber cuándo y cómo escuchar.
Si quieres invertir en un modelo donde la eficiencia operativa es el verdadero motor de la rentabilidad, Hablemos!
Nos vemos en el camino hacia el éxito,
Un solo cuerpo, cuídalo bien 🧡